domingo, septiembre 12, 2010

Búsqueda incesante, insaciable y eterna

No sé cómo ni cuándo decidí tomar este camino, ni sé desde qué momento fui consciente de aquel amor fanático que tenía por seguir ese recorrido de libertad, cual ave emprendiendo vuelo una vez entrenada, capaz de tomar la batuta y arrancar camino por senderos y vías impensables. Y es que aquel recorrido no necesariamente ha sido físico, sino que le permití a mi mente elevarse hasta tales puntos prodigiosos donde los sueños y la fe se encuentran. La maravilla de soñar trae realidades y así fui construyendo mis rieles.

Lo más probable es que aquellas ansias fueran sembradas en mí desde siempre, desde que mi vida tomaba rumbos y caminos con desvíos y vueltas en U. Permitiendo conocer desde pequeña lo que significan los ideales, las formas de pensar, las diferencias culturales y la riqueza interior. Dando pie a un interés que se convirtió en elemento innato de aquel ser que vislumbró más allá de apariencias y momentos, actitudes y efectos. Y llevando a un punto de quiebre en un momento cumbre de mi vida, en que no había otra salida, tenía que enfrentarme con lo que siempre había guardado en mi interior. En este caso, quien iba nadando contra la corriente era yo, porque nadaba en contra de mi propia expectativa y de mis propios sueños.

Comprendí que ser parte del sistema es una cosa, pero ser víctima de él es otra. Noté cuán orgullosa estaba de sentir el palpar de mis latidos al verme maravillada por detalles cotidianos, por el cantar de las aves, por el olor de las flores, por un baño de sol y por una rica tertulia con quien se pusiera a disposición de mis incongruencias. Ir de shopping es una cosa, el encontrar tu alma y ver otras, es otra. Entonces, me rehusé a ser parte del Club Shopping, mi equipo se llama Vida Real y es en cual desde la esencia de humanos estamos habilitados a presenciar lo valedero, las otras caretas están de más, son cuestión de funcionamientos y estilos. El planeta Tierra tiene un único estilo: la vida.

Ahí comprendí, por fortuna y con mucha gratitud, que mis ojos estaban capacitados de ver mucho más allá. y tenían sed de ello, tenía que alimentarlos y dar alimento a mi alma, que a duras penas me permitía comprender lo que sentía. Fue así que al cumplir con el final de un capítulo importante de mi vida, como joven estudiante, conforme al estatuto social, hallé el espacio para impulsarme hacia lo que había estado esperando, sin saberlo.

Ese punto de quiebre, me llevó a buscar palabras para definir aquel sentimiento enorme que albergaba:

Buscando Palabras

En busca de palabras, me apoyo en mis manos. Mis pensamientos fluyen, los canalizo.



Busco un espacio de libertad, busco algo de intimidad. Llegó la hora de emprender vuelo.



Se cierra un capitulo, viene un nuevo comienzo. Buscaré inspiración, buscaré paz.



Quiero mirar, quiero observar, quiero sentir a la gente, quiero oler, quiero saborear.



Oír las olas, oír los cantares. Que inspiren estos pensamientos y me permitan dibujar letras.



Percibir la inocencia en los niños, la dulzura en sus ojos. Sonrisas de júbilo, el corazón de cada uno.



Caminar sobre arena, palpitar las aguas. Respirar los mares, que me arrullen sus melodías.



Que el sol me envuelva y la luna me abrigue, y que a tu lado con una rosa me embriague.




lunes, agosto 16, 2010

Koloccia abre sus puertas! No es venta de remate...Es una invitación a dar un vistazo a un recorrido personal

Les doy la bienvenida a este espacio común, en el que, tras un tiempo de darle vueltas y vueltas, decidí aceptar la necesidad que llevo de compartir tantas visiones, ocurrencias y opiniones que a lo largo de ciertas experiencias han ido aconteciendo.


Hace un par de años, tomé una decisión trascendental en mi vida, y fue la de no dejarme llevar por la corriente, sino que la guía de mis pasos, seria mi intuición, la voz interna que todos llevamos dentro. Mis ganas de conocer, de respirar y palpar tantas cosas serian principal motivo de mi andar.Por suerte esa energia lleva cierta sincronia con mi profesion, y lo que quiero hacer de ella en un futuro, no muy lejano. 
Fue así que comencé a aprovechar cada oportunidad de viaje, a "escapar de la rutina", a abrir horizontes y ampliar emociones, dentro de un país tan rico y tan vasto como lo es el Perú. Y ha sido así que cada experiencia me ha traído más enseñanzas que lo imaginado, las expectativas han sido rebalsadas en cada ocasión y los hechos han traído a mi vida más y más ganas de continuar así...


Imagino que uno de los motivos por los que me es fácil asimilar la idea de movilizarme de un lado a otro, y disfrutar la esencia de cada espacio donde me encuentro, es la experiencia vivida en mi infancia, en Colombia, con mis padres, quienes nos tomaban en brazos a mi hermano y a mi, un amanecer de sábado, colocándonos en el asiento trasero del auto, aún dormidos, y partiendo hacia un nuevo destino en Colombia. Al despertar mi hermano y yo, solo atinábamos a preguntar, sin asombro alguno, en qué lugar nos encontrábamos y pedíamos chocolate y arepas para desayunar. Luego a seguir la agenda de paseo por el resto del fin de semana, hasta volver a casa, en Bogotá.


Mi madre es peruana(mi padre, mi hermano y yo colombianos), y por lo mismo tuvimos varios viajes a Perú desde pequeños, me bautizaron en Ayacucho, me trajeron a Lima de vacaciones algunas veces, y sembraron en mi el amor y orgullo por el Perú, un país algo lejano para mi, pero que llevaba en la sangre y que era representado por mi madre, sus costumbres, su comida y su familia. Una cosa muy curiosa y motivadora para mi!
Con dos años y medio, de viaje familiar por Bucaramanga, Colombia


Ahora vivo en Perú, pasé mi adolescencia entre dos ciudades, Lima y Huancayo, otro contraste que sólo trajo más riqueza personal a mi vida y que me demostró cuán versátiles son las sociedades y las culturas, fue el inicio de mi enamoramiento con los estudios sociales y mi análisis de personas y contextos. Fue aquella etapa en la que cuestioné todo, cuestioné el sistema, la religión, la educación, los gobiernos, la historia, en fin, todo. Y claro, me di el gusto de ser aquella rebelde, disconforme con todo, en busca de la verdad y justicia.


Tras tantos cambios, sólo veo la necesidad de ellos. Salir de la ciudad es imprescindible, respirar nuevas aromas, caminar por nuevas rutas y conocer personas de diferentes lugares es parte de mi alimento. Y así fue que comencé a caminar como quise, a dar pasos mas agigantados, y aquí estoy para compartirlo. Parece un asunto autobiográfico, pero quién sabe. Desde ahora, hasta poder publicar un libro, creo que más vale tarde que nunca. Aquí encontrarán algunos trazos de emociones, observaciones y momentos que quedan marcados para siempre, como un tatuaje en mi corazón, en mi archivo de recuerdos y aún mejor, en mi alma.